El I-Ching sobre un hexágono


El I-Ching sobre un hexágono





El I-Ching es el oráculo característico de los países asiáticos, sobretodo en China. Esta práctica se elabora sobre un hexágono o hexagrama, que simboliza los dos territorios por los que se mueve el ser humano, la tierra y el cielo.

La filosofía que envuelve a esta práctica está basada en la dualidad presenta en las religiones chinas, representadas por el principio positivo y el principio negativo, lo que es más conocido como el “ying” y el “yang”. Por lo que la tierra y el cielo toman el papel del ying y el yang, sus interacciones, tanto en armonía como en conflicto, crea lo que es el I-Ching.

Dentro del hexagrama, las permutaciones del ying se representan con líneas interrumpidas, y las del yang con líneas continúas. Ya estas se van combinando hasta en 64 figuras de seis líneas que son la base de la escritura china. Tras esto se forman las ideas de fuerzas por la interacción de cada figura, y a la que se denomina como pareja. Tras esto se fijan las claves del lenguaje.

El I-Ching completo tiene un significado por cada hexagrama en el que se trabaje, y por cada línea individual, por lo que no se debe de interpretar lo mismo en diferentes partes del hexagrama. Sobre esto se debe de insertar el lenguaje chino, compuesto por signos, por lo que se traducirá lo que simbolice cada línea sobre su diccionario. Cada signo explica el desarrollo de la vida cotidiana en determinados momentos. El método tradicional era bastante complicado de hacer el hexagrama, ya que estaba compuesto por cincuenta varillas secas que se colocaban para crear la figura geométrica. En la actualidad, y por suerte, se puede encontrar estos hexagramas ya hechos, y por un material menos trabajoso.