Muerte y tarot


La Muerte es la carta número trece del tarot. En general, este número está asociado a la mala suerte, por lo que en muchas barajas se omite el nombre o el número.

Esta carta aparece representada por un esqueleto humano sobre el campo con restos humanos a sus pies. En esta carta también se representa lo inevitable de la muerte, que afecta a cualquier persona, independientemente de su sexo o posición social, pues nadie escapa a este destino, pues la muerte pisotea restos humanos de todas las clases y género.

La Muerte no representa literalmente la muerte física y no es necesariamente un vaticinio negativo. La Muerte presenta el cambio, el fin de un ciclo y el nacimiento de otro, como algo que no debe ser temido.

Este naipe simboliza la transformación y de la liberación, así como el renacimiento. No sólo se debe pensar en ello como una muerte física, sino como el fin de un ciclo para dar paso a otro. Es símbolo de victoria.

Si durante una tirada de tarot, la carta sale en posición normal, indica renovación, renacimiento, pero se debe tener en cuenta que también es señal de que hay que tener prudencia ante los nuevos cambios. En la salud, es señal de posibles trastornos psíquicos, de insomnio y de enfermedades venéreas.

Sin embargo, si esta carta va acompañada de otras cartas desfavorables como La Torre o El Diablo podría indicar la muerte física, casi con seguridad.

Si la carta sale invertida, es augurio de enfermedades, muerte, suicidio, desilusión o corrupción, avisándonos del peligro.

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