El tarot de Carlos IV


Baraja de tarot, supuestamente creada a finales del siglo XV, aunque se pensó durante muchos años que era la baraja más antigua, porque se pensaba que era del siglo XIV. En estas cartas no se encuentran ni leyendas, ni los nombres de cada carta que representa, y la numeración que tiene fue colocada posteriormente a su creación. Están pintadas a mano por un gran artista, Gringonneur, siendo concebida para el entretenimiento. El gran toque artístico y bello es lo que las diferencia de otras barajas, ya que da un realismo brutal, porque gracias a la técnica que usó, da la sensación de que la pieza central de cada carta sobresale del fondo de la carta.

Según la historia, esta baraja fue pedida por Odette, amante del rey, para así poder entretenerse por ella sola en las épocas que no estaba con el rey.

En la parta iconográfica de las cartas, se observa que las figuras constituyen alegoría de lo profano y lo divino, lo que la relaciona directamente con la última etapa de la Edad Media.
De esta baraja sólo se conservan 17 cartas debido a que las demás se perdieron con el paso del tiempo, y las supervivientes originales se pueden visitar en la Biblioteca Nacional de París.

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